Del receptor de protección al agente activo de prevención. El programa español de testimonio en aulas, su base psicológica, sus paradojas éticas y las preguntas que aún no tienen respuesta.
Durante décadas, la víctima del terrorismo fue conceptualizada exclusivamente como sujeto de protección y reparación. El giro más significativo de la política antiterrorista española en los últimos años ha sido el reconocimiento de que la víctima también es un agente activo de prevención — probablemente el más eficaz disponible.
«La ENCOT23 refuerza la acción de promover el testimonio de las víctimas del terrorismo como vía para contrarrestar la narrativa terrorista, a través de la promoción del testimonio cívico y ejemplar de las víctimas del terrorismo como instrumento de prevención frente a la radicalización, otorgándole un mayor rango de acción que incluye también contrarrestar narrativas terroristas.»
La lógica de fondo es psicológicamente sólida: la narrativa yihadista construye el terrorismo como un acto heroico, necesario, trascendente. La voz de quien ha sufrido ese "heroísmo" directamente es el contrapeso más difícil de neutralizar por la propaganda extremista. No es un argumento político que puede rebatirse con otro argumento político. Es la realidad humana del coste que la violencia produce.
Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo. Coordinación general y programa de charlas en aulas.
Integración curricular en ESO y Bachillerato. Asignaturas: Historia, Filosofía, Psicología, Valores Éticos.
Referente institucional de la memoria de las víctimas. Archivo, exposición permanente y actividades educativas.
Selección, formación previa y acompañamiento psicológico de las víctimas que participan en el programa.
Los centros educativos pueden solicitar directamente a la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo que organice una charla. Una víctima acude al aula, relata su experiencia de forma cercana y mantiene un diálogo posterior con los alumnos.
El testimonio de la víctima opera sobre mecanismos específicos que la investigación en psicología social ha identificado como más potentes que la información abstracta o la argumentación política:
El terrorismo abstracto — estadísticas, noticias — activa el pensamiento racional y permite la distancia emocional. El relato concreto de alguien que perdió a un hijo en el 11-M o quedó discapacitado en el 17-A activa la empatía. Es mucho más difícil ideologizar la violencia cuando tienes delante a alguien a quien le cambió la vida.
El terrorismo se autolegitima con narrativas de necesidad y heroísmo — «es la única vía», «hay causas que justifican el sacrificio». El sobreviviente que describe lo que sintió en el atentado no debate con esas narrativas en términos abstractos — las vacía de contenido desde dentro. No hay argumento político que neutralice el testimonio humano auténtico.
La propaganda yihadista construye una narrativa de que el Estado, los medios y las instituciones mienten. La víctima no forma parte de ese sistema de sospecha. No es un político, ni un policía, ni un periodista que pueda ser deslegitimado como «agente del sistema». Su autoridad viene del sufrimiento directo, no del poder institucional.
Las víctimas que participan incluyen jóvenes que sufrieron atentados con edades similares a los alumnos actuales — personas que tenían 16 o 20 años en el 17-A o en atentados de ETA. Esa proximidad biográfica hace que el terrorismo no sea solo historia — es algo que le pasó a alguien como tú, en un lugar donde tú podrías haber estado.
Durante la Presidencia española, el Consejo adoptó conclusiones que reconocen «el extraordinario valor de los testimonios de las víctimas del terrorismo en la deslegitimación de la violencia».
Aplican estrategias que incluyen antiguos extremistas con control estricto, efectivos ante jóvenes con los que comparten experiencias de rehabilitación. Complementario al modelo de víctimas.
Décadas con ETA produjeron víctimas, supervivientes y familiares con capacidad y voluntad de hablar en público. Ese capital humano — construido en un contexto dramático — es ahora un recurso preventivo real.
«Se está utilizando algo negativo — un acto terrorista concreto — para fines positivos como es una educación consciente. Es evidente la envergadura en la lectura fenomenológica y evolutiva del tratamiento del terrorismo, intentando crear positividades con base en una negatividad.»
Pedir a una persona que relate repetidamente su experiencia ante audiencias que no siempre responden con sensibilidad adecuada es potencialmente dañino. Los programas maduros invierten en formación de las víctimas en gestión emocional, en cómo responder a preguntas difíciles o inapropiadas, y en cuándo detener un relato que los desborda. La participación es siempre voluntaria y el acompañamiento psicológico está disponible.
Las víctimas del terrorismo en España han sido utilizadas instrumentalmente en debates sobre indultos, política penitenciaria o independentismo. Los programas de testimonio pueden deslizarse hacia propaganda política si no hay cuidado en la selección de contenidos. El mejor programa es el que permite a la víctima hablar desde su experiencia humana — no desde posiciones políticas que otros han construido alrededor de su sufrimiento.
El relato del terror tiene un potencial dramático que puede ser contraproducente: fascinar por el horror en lugar de generar reflexión. Los materiales curriculares del programa español están diseñados explícitamente para que el testimonio se contextualice con trabajo previo en aula — no como evento emocional aislado, sino como parte de un proceso de comprensión más amplio.
«Las evaluaciones a menudo miden los logros en términos de intensidad de la actividad — número de reuniones celebradas o documentos producidos — en vez de eficacia — conocimientos adquiridos por los participantes, cómo los aplicaron y su impacto en su trabajo.»
La pregunta que el estudio de la Universidad de Navarra tendrá que responder es exactamente esa: ¿el alumno que ha escuchado a una víctima del 11-M tiene actitudes measurablemente más resistentes a la radicalización que el que no lo ha escuchado? ¿Y ese efecto persiste en el tiempo? No lo sabemos todavía con precisión.
España fue elegida por Naciones Unidas como país anfitrión para la I Conferencia Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, dando seguimiento a los acuerdos del I Congreso Global celebrado en Nueva York en 2022.
España tiene características únicas: historia de largo plazo con dos tipos distintos de terrorismo (ETA y yihadismo), una sociedad que sobrevivió décadas de violencia sin desestabilizarse democráticamente, un movimiento de víctimas organizado desde los años 80, y un marco legal específico — la Ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo.
«Las víctimas no solo merecen reparación — merecen convertirse en protagonistas de la prevención. Y eso no es instrumentalizarlas — es reconocer que su experiencia tiene un valor específico que ningún experto, ningún funcionario y ningún material didáctico puede reemplazar.»
Estrategia Nacional Contra el Terrorismo 2023 (ENCOT23). Gobierno de España, marzo 2024.
Ministerio del Interior. Programa «Memoria y Prevención del Terrorismo». Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo.
Tribunal de Cuentas Europeo (2018). Lucha contra la radicalización: medidas de la UE.
Consejo de la UE (diciembre 2023). Conclusiones sobre víctimas del terrorismo. Presidencia española.
RAN — Radicalisation Awareness Network. Credible Voices in Counter-Narratives. Comisión Europea.
Universidad de Navarra — Grupo Narrativa, violencia y memoria. Estudio de impacto del programa de víctimas en aulas, 2023-2024 (en proceso).